
vuelve a esta mar corpórea
que te cobija las entrañas
que lame el vientre empañado
de espumas silenciosas
Corre descalsa esas olas de pieles
que dominan el fibroso llanto
arrastrando la cruz de caricias
al sur erecto de climas infieles
vuelve, ¡oh retorna a tu partida!
a esa llama que vio pecarte
en mis manos,
en mi cuerpo
desvaneciéndose como demonios
en ocaso flagelo de lluvias
que retornan siempre a un final
detrás de las sombras y sus mármoles.
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