BIENVENIDOS

Para los amantes del arte, de la producción, contribución, el sentir, la reciprocidad.; el propio manifiesto de las palabras, su hacerse contemplativo y la lectura de ideas. Un espacio para encontrarse, reencontrarse y perderse en el retorno. Un lugar ideado para la expresión sin condicionamientos ni tabúes...

viernes, 13 de febrero de 2009

A Octavio Paz


“DECIR HACER”
(Fragmento)

Los ojos hablan
Las palabras miran
Las miradas piensan
Los ojos se cierran
Las palabras se abren


¡Un capullo! Así es la poesía: se va abriendo como la flor al amanecer, el despliegue de unos pétalos acabados de emerger; el perfume embriagador del rocío; los colores proyectados hacia el infinito, el sereno hálito del pensamiento; la suavidad de unos lóbulos huérfanos, el dulce florecimiento de un porvenir advertido o incierto….¿Tocarte? ¡Imposible! Basta con contemplarte…
Pero a la vez, la poesía es espinosa: te habla mientras enmudeces; te sonríe mientras lloras, te desnuda en el abrigo del desamparo; te escucha estando sorda; te enciende mientras te apagas; te toca en tu sensualidad húmeda de roca; en tus emociones lejanas, de saturnos y abstracciones; te sueña cuando despiertas; danza mientras cojeas; calla mientras hablas; olvida mientras recuerdas…y entre esos fugaces momentos de realidades y ensoñaciones, cuando intentas tocar lo impalpable de su esencia; lo infinito de sus propias limitaciones, se disipa entre las cenizas de lo posible y los vestigios de lo imposible. Es un hacer y no hacer; un devenir en espiral, sin comienzos ni terminaciones.
Me hablas con los ojos porque es el lenguaje que devela tu alma; la dialéctica oculta de tu ser; el código manifiesto de tus ansias, tempestades y acciones, las pupilas emisarias y receptoras de todo lo que ves, descifras e interpretas del mundo que te rodea, de ese universo que simbolizas tú con todas sus constelaciones de heridos afectos y pensamientos impenetrables.
Labras con los ojos mi propio terreno de fertilidades; de preámbulos, deseos y manifiestos. Tus ojos son páginas para el encuentro y desencuentro; capítulos de historias infinitas y cortos párrafos de existencia. Tus ojos reflejan mi propio espejo de dichas y adversidades; un mundo bizarro que me habla de ti sin conversar jamás conmigo; que aparece y se desvanece; un monólogo con voces de fondo; que lacera y mitiga el dolor cuando tus miradas son pronunciadas y todo lo demás sobra…
Tus palabras me miran, me observan, me distraen, simulan ser ciegas… Ellas apuntan a mi propio ser; me disfrazan de valiente y cobarde; enérgico y débil; magnificándome en la pequeñez infringida de mi amarga y afable conciencia… una y otra vez…sufriendo y regocijándome en mi propia desdicha, en ese cadalso construido con el emancipado amor que ofrenda un condenado.
Las miradas piensan lo impensable; esperan lo inesperable; caminan inválidas; imaginan un mundo de entendimientos y realidades. Las miradas dicen lo que no es; o aquello que podría ser sin decirlo nunca. Un silencio duplicado: las miradas jamás hablan; cavilan ensimismadas en su propio menester de preguntas sin respuestas, de contestaciones amordazadas. Sé todo lo que dices porque tus miradas lo piensan; si acaso confesaras, jamás descifraría lo que tus ojos me ocultan y mis palabras eternamente te reclaman…
Tus ojos se cierran, exhaustos de tanto pensamiento; de tanto decir sin decirlo nunca; de una voz ahogada de soledades y miramientos. Ahora tus ojos son una bóveda íntima y secreta; una acertada y equivoca resonancia de mis propias revoluciones internas; de mis rebeliones taciturnas; de ese estandarte que proclama un sí y no indeciso y contrariado. Tus palabras se cierran en el día y se abren por la noche; donde nadie te ve; donde finalmente te conoces, desconoces y vuelves a reconocer…Tus ojos ahora duermen en el féretro de un porqué sin respuestas; de una breve eternidad hacia el umbral de lo que persiste, censuras y repruebas…
Las palabras se abren; ya no dicen; sólo se hacen…Como la poesía siempre fuiste, serás y eres: un sendero hacia lo desconocido; un abismo que conoce tus fondos, misterios y enigmas. Tus palabras se abandonan y recuerdan; vuelven a mentirme con verdades que sólo yo las hago sueño; alucinación, despertar y pesadillas… ¡Así eres tú, pérfida y amada Poesía!


Atamaica Mago